De vez en cuando accedemos a limpiar el trastero. Y tiramos cosas inverosímiles que ni siquiera sabíamos que habíamos guardado.
Muchos de los trastos nos traen recuerdos. De épocas pasadas, de hechos pasados, de mi propio yo pasado. Y me doy cuenta que ese yo ya no es mi yo. Que soy otra.
Algunas de las cosas me cuesta tanto tirarlas. Pero ya no sé dónde encajarlas en mi vida actual. Me da rabia tener este apego a las cosas. Sólo trae infelicidad.
Me gustaría poder también limpiar el trastero de mi alma. Y eliminar todas aquellas cosas que tuvieron su tiempo pero que, por el motivo que sea, han quedado inservibles.
miércoles, 22 de julio de 2009
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